GLORIA RAMOS HERRERA – ALUMNA ERASMUS+ CURSO 2017/2018

Mi nombre es Gloria Ramos Herrera y voy a contaros mi experiencia como alumna Erasmus en la Accademia Nazionale di Danza di Roma.

Para mí, Roma, no es solo la ciudad eterna, es mucho más, la ciudad que me ha brindado experiencias únicas en mi vida. Por suerte, he tenido la oportunidad de vivir allí 10 meses, en los cuales, no todo ha sido bueno, sino que también he tenido malos momentos que, al fin y al cabo, me han hecho crecer. El simple hecho de vivir fuera de casa te enseña a ser una persona autónoma e independiente, lo cual agradezco, porque a día de hoy no tengo la misma necesidad, como tenía antes, de depender de los demás, solo dependencia económica de mis padres.

Tenía bastante claro que quería venir a vivir a Roma. Para mí era un sueño ser una alumna más de la Accademia Nazionale di Danza di Roma, de manera que unos meses antes me presenté en la ciudad para preguntar en la escuela qué podía hacer para entrar ahí. Me dijeron que tenía que enviar un vídeo bailando, junto con mi currículum y una carta de motivación. Hice todo y, a través del Conservatorio Superior de Danza de Málaga se gestionaron los papeles del Erasmus.

Una vez que obtuve una respuesta me sentí feliz pero nerviosa a la vez. Había sido admitida. Feliz porque mi sueño parecía que se iba a cumplir, pero nerviosa porque tenía las expectativas tan altas, que me daba la sensación de que todo no iba a ser tan bonito como parecía. Al final sin pensarlo mucho y con el apoyo de mi familia, me lancé a la aventura.

La disciplina, el respeto hacia los profesores y, sobre todo, la dedicación máxima al entrenamiento son las características de esta escuela nacional. El nivel es altísimo, y en el momento en el que bajabas la guardia te llamaban la atención. Había clases hasta los sábados, por no decir en época de preparación del espectáculo final, cuando incluso algunos domingos tampoco los teníamos libres.

Personalmente creo que tanta dedicación es excesiva, pero que, a su vez, te prepara para un futuro laboral en una compañía. En cuando a los profesores, he tenido muchísima suerte, en primer lugar, porque estaban altamente preparados; y en segundo, porque me animaban en todo momento, hasta me recomendaron como bailarina profesional para un espectáculo ajeno a la escuela. Irina Rosca, fue la profesora que más me ayudó y desde el primer día vio algo en mí que le encantó y que le hizo focalizar su atención en mí durante todo el curso. Había sido primera bailarina del Ballet Nacional de Rumanía durante casi 30 años. Gracias a ella, he aprendido millones de cosas sobre la Escuela Vaganova y la forma de enseñar la danza clásica.

El espectáculo final fue una auténtica maravilla, la escenografía impresionaba, el escenario inmenso, al aire libre y con vistas a Circo Massimo, hacía que el ambiente fuera aún más agradable y emotivo. Todo rodeado de pinos iluminados y de vegetación. En general, lo que sentí cuando vi que bailaba para tanta gente y en un lugar tan extraordinario fue responsabilidad al mismo tiempo de emoción y orgullo. Fueron dos meses intensos de preparación y estrés, pero mereció la pena.

Todo el mundo debería vivir una experiencia de este tipo, solo hay que ser valiente y lanzarse al vacío, todo lo demás es una sorpresa.